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El dolor y la rigidez de trapecio son uno de los síntomas más comunes en la población sana. 

“Me duele el cuello y me molesta cuando me toco”, “si me aprieto el trapecio me duele mucho”, “el médico que tengo una contractura”,¿Tengo una contractura?

La palabra maldita, contractura.

La realidad es muy simple, si buscamos en los buscadores de artículos científicos el término “Contracture”, no vamos a encontrar nada de lo que la población general piensa.

Se entiende contractura como situaciones clínicas en patologías específicas. Como puede ser la contractura que podemos ver en un Dupuytren, las lesiones nerviosas relacionadas con la lesión isquémica de Volkman, incluso la “contractura” capsular de un hombro congelado.

Entonces, ¿hemos sido engañados durante todo este tiempo? 

Bueno, igual no te han engañado directamente, pero con los conocimientos actuales, muchas antiguas afirmaciones no se sostienen.

Lo primero es que la relación entre rigidez muscular y sensación de rigidez no es tan clara como podemos sentir. 

De hecho, existen estudios en los que se mide la rigidez muscular, antes y después de hacer ejercicio, y se observan cambios en la dureza del músculo, también en la sensación de rigidez percibida, pero no tiene relación directa con el aumento del dolor.

Con lo que, un músculo más duro no tiene por qué ser un músculo más doloroso. 

Gráfica en la que se mide la dureza muscular antes y después del ejercicio.

Entonces, partimos de que mi creencia de que “tengo una contractura en el trapecio”, no es del todo correcta y estamos delante de un diagnóstico erróneo.

“Pero claro, a mi me duele el cuello, me duele cuando estoy trabajando, me duele cuando llego a casa y me duele cuando me aprieta. ¿Qué me pasa entonces?,¿Tengo una contractura?, ¿Fisio, es grave?

Podemos explicar estos síntomas tan comunes con dos situaciones. Sensibilización periférica (y a veces central) y debilidad muscular.

La sensibilización periférica es una alteración adaptativa del sistema nervioso, en el que aumenta la percepción sobre un tejido en el organismo. Una pequeña neuroinflamación provoca una disminución de los umbrales de activación, generando más síntomas con el mismo estado del tejido. 

La debilidad muscular no conlleva que tengamos un músculo flojo, pero probablemente tengamos un sistema neuromuscular que no es capaz de soportar las demandas que le pedimos, tanto de fuerza como de resistencia.

Podemos explicar esta situación con la metáfora de un grifo que llena un cubo. Todo el agua que entra en el cubo son mis demandas (Actividad física, trabajo, estrés…) y el cubo son mis capacidades (Fuerza, Resistencia…). Cuanto más grande sea mi cubo, más grandes serán mis capacidades y más podré soportar las demandas que voy a exigirle a mi cuerpo. Por suerte, los fisioterapeutas en Massamagrell de Impuls Clínic, vamos a ayudarte.

Esquema de demandas y capacidades.

Por suerte, tenemos un tratamiento extremadamente efectivo para todas estas situaciones, además es muy barato y no tiene efectos secundarios relevantes.

El ejercicio resulta la herramienta más útil para tratar lo que comúnmente conocemos como contracturas, disminuye la sensación de rigidez, disminuye el dolor a medio plazo. Además, aumentarás el cubo de tus capacidades. ¿A qué estás esperando? En Impuls Clínic estamos formados en ejercicio y dolor, y diseñaremos un programa de tratamiento específico para ti, puedes reservar en www.impulsclinic.com