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Hola!
¿Cómo estáis?
Hoy os traigo un caso clínico súper interesante.

Bien, pues el caso que os traigo lo he tenido hace unos días en consulta.
Mujer, 76 años.
Fue intervenida hace 2 años de una triple artrodesis, una técnica quirúrgica que puede ser útil para el tratamiento de algunas deformidades del pie, en este caso una caída potente del puente medial.

En la que se busca una reestructuración de la mecánica del puente, además de una corrección de la torsión, es decir, busca un cambio en 3D. Se busca unificar mediante cirugía las articulación subastragalina, astrágalo – escafoidea y calcáneo – cuboides.

Resulta que la primera intervención resulta fallida, porque no se realizó la fusión que estábamos buscando. El caso es especial por que estamos delante de una doble intervención quirúrgica fallida.
La tasa de fracaso fue de un 6,8%, en una revisión de la literatura del 2019, evaluando más de 300 casos.

En la segunda intervención se realiza una segunda artrodesis, además de utilizar un fragmento de autoinjerto de cresta iliaca. Esta es la imagen de la radiografía tras la segunda intervención.

RX tras segunda intervención.

 

Cuando la paciente acude a consulta, presenta una adherencia muy grande en la cicatriz que sufrió la infección. Presenta además que por la propia artrodesis, hemos perdido los movimientos de eversión/inversión y viéndose muy reducidas la abducción y aducción. Para acabar, presenta un déficit de flexión dorsal, que le impide poder tener una marcha regular, obligando a realizar una abducción de pie, con el consiguiente desequilibro.

 

El caso clínico es muy interesante, por que aunque parezca que la situación es complicada, que realmente lo es, existen varias cosas que podemos hacer, por lo que deberemos fijarnos unos objetivos, consensuando con la paciente.

Categoría de hipótesis → Pronóstico y objetivos.

En este caso hemos fijado 3 objetivos:

  • Mejorar la flexión dorsal, mediante trabajo en camilla, ejercicio y trabajo para casa.
  • Regular las cargas que soporta ese pie actualmente.
  • Trabajar los estabilizadores de tobillo de manera activa, con ejercicio y control de la marcha.

Este caso clínico es importante, porque demuestra por qué en ocasiones, el abordaje con fisioterapia es más beneficioso para el paciente, como para el sistema sanitario. En Impuls Clínic, nos amoldaremos siempre a tu problema y buscaremos soluciones y objetivos para tu patología.