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Al trabajar con pacientes que han experimentado accidentes cerebrovasculares (ictus), el enfoque en el ejercicio de fuerza debe ser más cuidadoso y adaptado a las necesidades específicas que en el ejercicio en pacientes mayores, Aquí hay consideraciones más detalladas:

  1. Evaluación médica: Antes de comenzar cualquier programa de ejercicio, es crucial que los pacientes con antecedentes de ictus se sometan a una evaluación médica completa. Esto determina su capacidad física, limitaciones y cualquier precaución específica.
  2. Rehabilitación y fisioterapia: Muchos pacientes con ictus pasan por programas de rehabilitación física y fisioterapia. Es esencial seguir las recomendaciones de los profesionales de la salud que los atienden para asegurarse de que cualquier programa de ejercicio de fuerza sea seguro y beneficioso.
  3. Enfoque en grupos musculares clave: Dado que algunos pacientes con ictus pueden experimentar debilidad o pérdida de función en un lado del cuerpo, el enfoque en fortalecer grupos musculares específicos, especialmente aquellos afectados por el ictus, puede ser fundamental.
  4. Ejercicios asistidos: Para aquellos con limitaciones de movimiento o debilidad significativa, los ejercicios asistidos con la ayuda de profesionales de la salud o dispositivos adaptativos pueden ser necesarios al principio.
  5. Énfasis en la movilidad: Además del fortalecimiento, trabajar en la mejora de la movilidad y la amplitud de movimiento es esencial. Esto puede ayudar a prevenir contracturas y mejorar la funcionalidad en la vida diaria.
  6. Supervisión constante: Durante las sesiones de ejercicio, especialmente al principio, se recomienda una supervisión constante por parte de profesionales de la salud o entrenadores especializados en rehabilitación para garantizar la seguridad y ajustar el programa según sea necesario.
  7. Adaptaciones y progresión gradual: Los programas de ejercicio deben adaptarse a medida que el paciente mejora. La progresión debe ser gradual y basada en la respuesta individual del paciente.
  8. Monitoreo de la presión arterial y la frecuencia cardíaca: Dada la relación entre los accidentes cerebrovasculares y la salud cardiovascular, es importante monitorear la presión arterial y la frecuencia cardíaca durante el ejercicio, especialmente si se incluyen actividades de intensidad moderada o alta.

En resumen, el ejercicio de fuerza puede ser beneficioso para pacientes que han tenido un ictus, pero se debe abordar con precaución y adaptarse a las necesidades específicas de cada individuo, preferiblemente bajo la supervisión de profesionales de la salud.

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